Maréate,
perdámonos juntos en este universo de casualidades fortuitas.
Si tu vida no da vueltas,
baila tú con ella
y da mil giros hasta acabar rendidos en la barra del bar.
Busca a alguien que ordene tu caos
y sácale de quicio desordenándote de nuevo.
¡Y que le den al título!
Porque pienso recorrer todos los caminos
hasta llegar a Roma.
Subir al polo Norte
y vender hielo a los esquimales.
Ser actores de nuestra propia película en Hollywood
(por supuesto, no vamos a conformarnos con eso de ser espectadores)
Ponernos el bañador en el Mediterráneo
y quitárnoslo en el Pacífico.
Sin duda, la Gran Manzana se nos quedará pequeña
y en Australia las olas cesarán al vernos.
Es una pena que no podamos ver París
con eso de que el amor es ciego...
Pero perdamos juntos el norte en el centro de España
diciendo que de Madrid al cielo,
pero al que alcanzamos con un beso en los labios.
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